No aprendemos más
La historia se repite, vuelve a ser la de los últimos 20 años. Se terminó la ilusión, se acabó el sueño. No faltará quien diga que con el diario del día después es fácil hablar, pero quienes habitualmente me escuchan o me leen saben cual es mi pensamiento. Lo que pasó hoy, es el reflejo de la conducción a lo largo de todo este proceso.
El fútbol es un deporte en conjunto y de una buena vez, hay que entender que en los tiempos que corren, no se ganan más partidos con grandes figuras en tu equipo. Se necesita gente capaz e idónea a tu alrededor y por sobre todas las cosas mucho trabajo. Hay que comprender que: ni Maradona es Bilardo, ni Messi es Maradona. En este choque de cuartos de final, quedó evidenciado lo que es un seleccionado organizado y lo que es la desorganización en su máxima expresión.
La derrota duele, se siente, lastima, pero no hace más que marcar nuestra cruel realidad. Tendremos que entender algún día, que hace rato dejamos de ser los mejores, que no alcanza con que Messi haga más de 40 goles en la temporada si después se pone la camiseta celeste y blanca sin generar ni la mitad de lo que hace en Barcelona. Tenemos grandes jugadores, pero equipos que no juegan como tal. Ha sido un proceso nefasto el de Maradona al mando de la selección, lleno de conflictos, con idas y vueltas de todos los colores y enfrentamientos permanentes entre unos y otros.
Hoy, Alemania nos ha ganado un partido memorable, se podría decir casi perfecto. Esta selección europea ha presentado el equipo más joven de su historia y han jugado con un hambre y una desfachatez digna de imitar.
Las derrotas siempre duelen, pero la humillación aun más. Todo en la vida deja enseñanzas, ojalá quienes están al mando de la selección, puedan absorber este sinsabor y sacarle provecho de cara al futuro.
La historia se repite, vuelve a hacer la que transcurrió en estos últimos 20 años y con ella, una nueva desilusión.