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Durmiendo con el enemigo

Cuanta confusión, cuanta miseria, cuanta hipocresía, cuanta impunidad, cuanta mentira.

La cuestión vino "mal parida" desde sus inicios (valga la redundancia) porque para ser sinceros, dentro de tanta farsa: Julio Grondona nunca quiso a Diego Maradona.

La negativa de Carlos Bianchi en su momento (primer candidato, luego de la ida de Basile), la falta de un proyecto serio y el clamor popular por la presencia del ex 10, "obligaron" al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a nombrar como Director Técnico a Maradona. Habrá pensado que solamente tendría por delante un año y medio de Eliminatorias y luego el Mundial. Si lo ganaba, el sería el responsable de tanta gloria por haberlo elegido, y si perdía (como sucedió) le demostraría a su círculo más íntimo que no era el técnico indicado.

Maradona vuelve a ser historia, ya no está y lo "empujaron" al precipicio de una manera encubierta y desprolija como fue su proceso al frente de la selección. Ni Grondona quería que Maradona siguiese, ni Maradona quería seguir. Cada uno dio sus argumentos, desde la AFA se dijo: " Maradona no fue despedido, lo que se hizo fue no renovar el vínculo". Y desde el lao del ex-técnico fue defender a ultranza su equipo de trabajo. Es cierto que uno debe elegir con quien trabajar y con quien no. Pero me pregunto: ¿De verdad Maradona tenía tantas ganas de seguir dirigiendo? ¿Tan importantes eran el masajista y el utilero?

Cuando Maradona asumió la selección, a los únicos que incorporó para trabajar fue a Alejandro Mancuso y Fernando Signorini, el resto ya eran empleados de la AFA, por lo tanto no suenan muy convincentes los argumentos de unos y otros.

A Grondona no le gustaba parte del staff, sus desplantes constantes, la "visita" de Ruggeri en Pretoria a Maradona y que antes de resolver su situación se haya ido a Venezuela a encontrarse con el presidente de aquel país.

También se dice que desde el gobierno argentino "le soltaron la mano", por su escapada a encontrarse con Hugo Chávez y no atenderle varias veces el teléfono nada menos que a Cristina Kirchner. Todo se mezcla, la política, los negocios, el deporte, los intereses y nos olvidamos que esto es simplemente fútbol.

Se habló en aquella cumbre Grondona-Maradona de lo que pretendía uno y otro, pero no existió la autocrítica, ni del proceso ni del mundial. Aparentemente no se hallaron errores, todo estuvo bien y se puso sobre el tapete la elección de los "compañeros" de trabajo.

Existen varios candidatos y entre ellos poco hay en común, lo que nuevamente habla de la ausencia de un proyecto. Sabella, Russo, Bianchi y Simeone, son algunos de los nombres que se mencionan. Sin embargo, desde la AFA dicen que no hay apuro por elegir un nuevo DT, por eso contra Irlanda, España y los dos partidos con Brasil dirigirá Sergio Batista.

Hoy, después de aquel pensamiento inicial de Julio Grondona en Octubre de 2008, sigue reinando la confusión, la miseria, la hipocresía, la impunidad y la mentira.

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No aprendemos más

La historia se repite, vuelve a ser la de los últimos 20 años. Se terminó la ilusión, se acabó el sueño. No faltará quien diga que con el diario del día después es fácil hablar, pero quienes habitualmente me escuchan o me leen saben cual es mi pensamiento. Lo que pasó hoy, es el reflejo de la conducción a lo largo de todo este proceso.

El fútbol es un deporte en conjunto y de una buena vez, hay que entender que en los tiempos que corren, no se ganan más partidos con grandes figuras en tu equipo. Se necesita gente capaz e idónea a tu alrededor y por sobre todas las cosas mucho trabajo. Hay que comprender que: ni Maradona es Bilardo, ni Messi es Maradona. En este choque de cuartos de final, quedó evidenciado lo que es un seleccionado organizado y lo que es la desorganización en su máxima expresión.

La derrota duele, se siente, lastima, pero no hace más que marcar nuestra cruel realidad. Tendremos que entender algún día, que hace rato dejamos de ser los mejores, que no alcanza con que Messi haga más de 40 goles en la temporada si después se pone la camiseta celeste y blanca sin generar ni la mitad de lo que hace en Barcelona. Tenemos grandes jugadores, pero equipos que no juegan como tal. Ha sido un proceso nefasto el de Maradona al mando de la selección, lleno de conflictos, con idas y vueltas de todos los colores y enfrentamientos permanentes entre unos y otros.

Hoy, Alemania nos ha ganado un partido memorable, se podría decir casi perfecto. Esta selección europea ha presentado el equipo más joven de su historia y han jugado con un hambre y una desfachatez digna de imitar.

Las derrotas siempre duelen, pero la humillación aun más. Todo en la vida deja enseñanzas, ojalá quienes están al mando de la selección, puedan absorber este sinsabor y sacarle provecho de cara al futuro.

La historia se repite, vuelve a hacer la que transcurrió en estos últimos 20 años y con ella, una nueva desilusión.

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