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Hoy es el día

En Sudáfrica la hora es 1:25 am del viernes 11 de junio, un día que ustedes todavía no conocen. Desde que llegué a este país, he vivido muchísimas emociones, pero sin dudas, HOY ES EL DÍA.

Tuve tiempo de conocer la casa donde vivió Nelson Mandela en Johannesburgo, antes de que lo detuvieran, y el museo que hay en su honor. Fui a Rustenburgo a uno de los parques de animales más importantes de Sudáfrica. Estuve en Pretoria, lugar donde se concentra Argentina. También conocí: mucha gente, formas de vida, compañeros de trabajo y estadios donde se va a jugar el mundial. Por supuesto que también trabajé bastante, cubrí los partidos amistosos de Nigeria - Corea del Norte y Portugal - Mozambique, algún entrenamiento de la selección que dirige Maradona y participé de los programas habituales. Pero la verdad está por llegar, el sueño sigue su curso.

Hoy será mi debut oficial en un mundial con todo lo que esto significa. Orgullo, nervios, responsabilidad, pero por sobre todas las cosas...una inmensa felicidad, difícil de poder describirla en palabras. Ciudad del Cabo (Cape Town), será testigo de mi primer partido mundialista, ni más ni menos que Uruguay - Francia.

Apenas llegué a esta ciudad, tremendamente cosmopolita, empecé a sentir de verdad el mundial, bastó con recorrer cada rincón de la zona denominada WATERFRONT (llena de bares, restaurantes, locales comerciales y una bellísima bahía) para sentir que en horas comienza un nuevo mundial.

Gente de Inglaterra, Dinamarca, Ecuador (que no juega el mundial), México, Brasil, Australia, Francia, Uruguay y Chile.

Sin dudas todas las miradas estarán centradas en la inauguración y en el debut de los "Bafana-Bafana" contra México, pero aquí, en Ciudad del Cabo habrá un partidazo, tal vez uno de los más atractivos de esta primera ronda.

Llega la hora de la verdad, llega el momento tan esperado y quiero disfrutarlo. Es Viernes 11 de Junio, HOY ES EL DÍA.

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El sueño de mi vida

Fue el gran sueño de mi vida y hoy lo estoy viviendo. Son casi las 2:00 de la mañana. Me cuesta dormir, me cuesta creer todo lo que estoy viviendo. Las horas y los días previos en Buenos Aires me llenaron de ansiedad y de nervios por todo lo que venía por delante, pero también me llenaban de alegría y me hacían pensar cómo fue que llegué a todo esto. Me costó mucho, me lo gané solo y de verdad que tiene un sabor diferente. Nunca me regalaron nada, la luché siempre, desde mi primer partido en el año 1996 para Radio Rivadavia, donde cubrí Berazategui-Sarmiento de Junín, pasando por las canchas más remotas de Buenos Aires, hasta ir a las 5 de la mañana a mostrar como vivían los hinchas en los bares de Miami el mundial de Corea-Japón 2002. También me tocó de las otras, esas que son inesperadas, que suceden pocas veces, como aquél partido que relaté por Eliminatorias Sudamericanas para Gol TV en Estados Unidos entre Argentina y Brasil, previo a Alemania 2006.

Regresé a vivir a Buenos Aires promediando ese año a la espera de poder trabajar en un medio local. La espera se hacía larga y las esperanzas se iban desvaneciendo, pero hubo un llamado inesperado y nuevamente me ponía en carrera en lo que tanto me gusta, me apasiona y me muestra tal cual soy. Trabajar como periodista me hace inmensamente feliz. Después de 2 años de aprendizaje en DirecTV Sports, de crecimiento y de mucho sacrificio, llegó ese lunes 8 de febrero, en el cual me comunican que posiblemente viajaría al mundial. No cabía en mí mismo, quería gritarlo a los 4 vientos, debía esperar un poco y eso "poco", ya pasó. Hoy me encuentro en Sudáfrica, trabajando de lo que me gusta y nada menos que en un mundial.

No puedo olvidarme de mucha gente que se siente tan feliz como yo. Los amigos que están siempre, que sintieron esto como propio y me lo demuestran a cada instante con un llamado o un mensaje. A muchos que no conozco, pero ellos sí, y me escriben siempre. A mis viejos, Beba y José, que me dieron la posibilidad de hacer lo que me gusta y me apoyan incondicionalmente. A mis hermanos, Eze y Emi, que se quedaron en Buenos Aires, pero que están acá presentes conmigo, porque aman y viven el fútbol como yo. A mis abuelas, Rosita y Jacinta, por todo lo que me dieron a lo largo de todos estos años. A Tiago, Bianca y Luca, que me llenan el alma de felicidad y que son lo más lindo que me ha pasado en la vida. Y un último párrafo y el más especial para Vero (mi mujer), porque de verdad ella es quien entiende, comparte, disfruta y "aguanta" mi trabajo cada día y sobre todo, cada fin de semana.

Fue el gran sueño de mi vida y hoy lo estoy viviendo. Ya pasaron las 3:30 de la mañana. Me cuesta dormir, me cuesta creer todo lo que estoy viviendo. Quiero dormir, no me quiero despertar. Quiero seguir soñando.

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