El gigante despertó
No existen en el mundo adjetivos que no se hayan mencionado alguna vez. Habría que volver a escribir un diccionario con expresiones nuevas. Cualquier cosa, que hoy podamos decir de este Barcelona, es poco.
El equipo de Guardiola demostró una vez más el inmenso poderío que tiene de mitad de cancha hacia adelante, y también algunas flaquezas que tendrá que corregir en el fondo.
Tuvo enfrente a un Panathinaikos tibio, más que tibio congelado, sin proponer nada desde que saltó al terreno de juego, a pesar de haberse encontrado con un milagroso gol y estar arriba en el marcador 0-1.
En la previa, repasando los jugadores que tenía el equipo griego (Cissé, Govou, Gilberto Silva, Leto y otros) uno imaginaba un equipo combativo, luchador, de buen juego capaz de dañar a un Barcelona que venía golpeado del fin de semana, tras su derrota sorpresiva en casa a manos del Hércules por 2 goles. Pero nada de esto ocurrió, los griegos asistieron como muchos otros que llegaron al Camp Nou, a una fiesta como invitados VIP.
Alguno podrá decir, como alguna vez yo mismo lo hice: “no jugó contra nadie”, pero vale destacar, que es el campeón del futbol helénico, que tiene jugadores de selección que estuvieron en la última copa del mundo y que a veces cuando no jugas contra “nadie” no podes hacer lo que hizo hoy el Barça.
Durante el fin de semana, recibió innumerables críticas sobre el fin de su hegemonía, que ya no era el mismo, que fue una vergüenza su derrota y cientos de cosas más, motivadas en su mayoría por la victoria del Madrid apenas 1-0 frente al Osasuna.
Pudo ser una goleada histórica, que de no ser por la gran actuación de Tzorvas, el arquero griego y la “displicencia” de algunos en la definición, seguramente hubiesen superado la decena de goles.
Da placer ver jugar a este equipo, es casi perfecto. No deja de asombrar la movilidad, la tenencia del balón, el pase en el momento justo y fundamentalmente admirar a sus intérpretes. Hoy, hubo concierto por la noche con los “Cuatro Fantásticos” Xavi, Iniesta, Messi y Villa con el resto de la banda de sonido.
El gigante estaba dormido, el fin de semana “alguien” lo molestó, hoy se despertó y ya saben lo que pasó.
